Sin TACC para cumplir: qué esperan los celíacos cuando piden una hamburguesa
La demanda de productos sin gluten crece, pero muchas cartas todavía tratan la opción apta como un trámite. Big Pons, con 14 locales, explica cómo arma su menú sin TACC y qué cambia para quien no puede comer gluten.
Para una persona celíaca, salir a comer hamburguesas con amigos puede ser una experiencia distinta a la del resto de la mesa. Mientras los demás piden el combo sin pensarlo, ella pregunta si hay opción sin TACC, cómo se prepara y si las papas se fríen en el mismo aceite que los rebozados. Muchas veces la respuesta es una alternativa armada a último momento: otro pan, menos variedad o un pedido que hay que completar por separado.
La celiaquía es una intolerancia permanente al gluten, la proteína presente en el trigo, la avena, la cebada y el centeno (de ahí la sigla TACC). Se estima que afecta a alrededor de una de cada cien personas en la Argentina, y el único tratamiento es una dieta estricta sin gluten. Por eso, para quien la padece, una opción “apta” sirve solo si el local cuida también la contaminación cruzada: superficies, utensilios, planchas y aceites compartidos.
Un mercado que crece y una oferta que no alcanza
Según un informe de la consultora Mordor Intelligence citado por la cadena Big Pons, el mercado argentino de alimentos y bebidas sin gluten crecería a una tasa anual del 8,56% entre 2025 y 2030. El consumo ya no se limita a las personas celíacas: también suma a quienes eligen evitar el gluten por otras razones.
La oferta, en cambio, todavía no acompaña. Un estudio de la Sociedad Argentina de Nutrición, también citado en el comunicado, encontró que el 47,9% de los consultados considera difícil conseguir productos sin TACC y que el 47,6% no encuentra suficiente variedad.
Cuando la opción apta es un trámite
En gastronomía, la pregunta es si alcanza con tener una hamburguesa sin TACC en la carta. Para una persona celíaca, no. Hace falta confianza en los procesos y una propuesta que no la haga sentir que come “lo que hay”. Zirene ya contó una búsqueda parecida en la Ruta Sin Gluten de Los Antigourmet, una guía de bodegones donde los celíacos pueden comer sin resignar porción ni sabor.
El caso Big Pons
Big Pons, que tiene 14 locales propios en el país, plantea su menú sin gluten con una idea simple: que el combo sin TACC llegue igual que cualquier otro, con papas incluidas y sin piezas para completar aparte. La cadena ofrece cuatro hamburguesas sin TACC y sumó recientemente un wrap California sin gluten.
“Quien pide una hamburguesa quiere eso, una burger, no un rompecabezas que tiene que armar por su cuenta”, explica Bruno Mazzucchelli, gerente de marketing de la marca. “El objetivo no es que alguien diga ‘por suerte había una opción sin TACC’. Queremos que diga ‘qué buena hamburguesa’”.
La empresa dice que presta atención a todo el recorrido, desde el producto hasta la elaboración y la manipulación. El comunicado no detalla qué protocolos aplica para evitar la contaminación cruzada en la cocina. Es la pregunta que conviene hacer en cualquier local antes de pedir.
Qué preguntar antes de pedir
Para quien tiene celiaquía, algunas preguntas ayudan a saber si una opción sin TACC es segura: si el pan y los ingredientes tienen el logo oficial de producto sin TACC, si la carne y el pan se cocinan en superficies separadas, si las papas se fríen en aceite exclusivo y si el personal está capacitado. Un menú variado es una buena señal, pero la seguridad depende de lo que pasa en la cocina.
La hamburguesa, que tiene su propio día en el calendario, es una de las comidas más compartidas. El desafío para las cadenas es que todos puedan pedirla en la misma mesa.
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