Usamos la IA más rápido de lo que confiamos en ella: qué muestran tres estudios sobre compras, datos y trabajo
El 65% de los argentinos usa IA para comparar productos, pero el 62% chequea sus recomendaciones. Las empresas entregan datos sin saber adónde van y solo la mitad de los trabajadores ve con optimismo su puesto.
Le pedimos a la inteligencia artificial que compare precios, la usamos para ordenar el trabajo y las empresas le entregan cada vez más información. Pero la confianza no avanza al mismo ritmo que el uso. Tres trabajos recientes, uno sobre consumo, otro sobre datos y otro sobre equipos de trabajo, muestran la misma tensión desde distintos lugares: la IA ya está adentro, y la pregunta es cuánto control conservamos.
De consumidor: la IA compara, pero no decide sola
Según el Trend Lab de la consultora Youniversal, 6 de cada 10 consumidores de América Latina ya usaron IA en alguna instancia de compra. En la Argentina, el uso se concentra antes de comprar: el 65% la usa para investigar opciones, comparar precios y prestaciones o encontrar ofertas, y el 35% le pide recomendaciones.
El dato más interesante es el que viene después. El 62% verifica por otra vía lo que la IA le recomienda y el 55% teme que esas recomendaciones estén influidas comercialmente. Casi el 70% dice confiar más cuando la respuesta incluye reseñas de creadores que conoce y considera creíbles. Es decir, la IA ayuda a hacer la lista corta, pero la decisión todavía pasa por otra persona.
"Si una herramienta me recomienda una marca, quiero entender por qué apareció esa marca y qué información se utilizó para llegar a esa conclusión", dijo Ximena Díaz Alarcón, CEO y fundadora de Youniversal. Según el estudio, la IA es más útil en categorías técnicas, como computadoras o electrodomésticos, y en compras de mayor valor. También advierte un punto local: un producto bien evaluado afuera puede no convenir en la Argentina si es mucho más caro acá o no tiene servicio técnico ni repuestos. Ninguna recomendación automática reemplaza esa consulta.
La sospecha sobre el interés comercial tiene un contexto concreto: ChatGPT ya empezó a mostrar anuncios en la Argentina.
De empresa: qué datos le entregamos
Juan Santiago, CEO y fundador de la tecnológica argentina Santex, cuenta en una columna una conversación con un director ejecutivo que acababa de firmar con un proveedor global de IA. Todo había funcionado, hasta que le preguntó adónde iban sus datos cuando terminara el contrato. No lo sabía.
Para Santiago, el problema no es técnico sino estratégico: cuando una empresa entrega información de clientes, patrones operativos e inteligencia de mercado a plataformas que no controla, cede parte de su capacidad de decidir. Propone definir antes de integrar una herramienta qué información se puede compartir y cuál conviene mantener propia. También plantea una dimensión regional: América Latina reúne unos 667 millones de personas, según proyecciones de Naciones Unidas, pero tiene poca voz en las reglas con las que se usan sus datos.
De trabajador: cuando el compañero es un agente
Los agentes de IA ya no solo responden preguntas: ejecutan tareas de varios pasos y coordinan procesos. El Work Trend Index 2026 de Microsoft, basado en una encuesta a 20.000 usuarios de IA en 10 mercados, indica que el 66% dedica más tiempo a tareas de valor gracias a la IA y el 58% produce trabajo que no podía hacer un año atrás. Pero solo el 26% siente que su liderazgo está alineado de forma clara sobre el tema. Además, el 86% trata los resultados de la IA como un punto de partida y mantiene la responsabilidad sobre el razonamiento.
En la región, la Encuesta de Esperanzas y Miedos de PwC señala que el 85% de los trabajadores de América Latina usó IA en el último año y el 82% percibe mejoras de productividad. Sin embargo, solo el 51% se declara optimista sobre el futuro de su puesto.
"Durante mucho tiempo construimos identidad profesional alrededor de aquello que sabíamos hacer mejor que los demás. La IA empieza a tocar precisamente ese territorio", dijo Carla Mucharraz, directora de Talento Humano para México, Latinoamérica y Estados Unidos de la agencia another. Por eso, plantea, el cambio no puede comunicarse solo como productividad: hay que ayudar a cada persona a responder "¿dónde está ahora mi valor?".
El mismo punto, tres veces
El consumidor que chequea la recomendación, la empresa que no sabe adónde van sus datos y el empleado que no sabe qué lugar ocupa tienen algo en común: todos usan la herramienta antes de tener claras las reglas. La IA avanza más rápido que los acuerdos sobre quién responde cuando se equivoca, quién se queda con la información y quién decide al final.
Para seguir el tema, en Zirene repasamos qué dicen cinco informes sobre cómo usan la IA las empresas y cómo la IA llegó a ocho de cada diez tiendas online mientras crece el agotamiento laboral.
Leé también
Comentarios (0)
- Todavía no hay comentarios. ¡Sé el primero!