Comer mejor y tirar menos: ideas para aprovechar lo que sobra y por qué no conviene sacar alimentos sin indicación
En la Argentina se pierde o desperdicia el 42,1% de las hortalizas y el 29,8% de las frutas. Ideas para usar lo que queda en la heladera y la advertencia de una nutricionista sobre las dietas restrictivas sin diagnóstico.
El Día Mundial de la Alimentación, que se celebró el 16 de octubre, dejó dos preguntas sobre la comida de todos los días: cuánto de lo que compramos termina en la basura y cuánto de lo que dejamos de comer lo sacamos sin necesidad. Una empresa de electrodomésticos y un centro de gastroenterología aportaron respuestas desde lugares distintos.
Lo que se tira
Según datos del INTA de 2024, en la Argentina se pierde o desperdicia el 29,8% de las frutas y el 42,1% de las hortalizas. Una parte de esa pérdida ocurre en la cadena de producción y comercialización; otra, en las casas.
Para el hogar, la marca Liliana propone pensar las sobras como punto de partida de otra receta. Algunos ejemplos:
- Verduras que quedaron en la heladera, procesadas con legumbres, se convierten en un untable.
- El pan del día anterior se transforma en pan rallado.
- Las frutas maduras van a licuados o jugos.
- Los vegetales sueltos sirven para rellenos, ensaladas o acompañamientos, picados, rallados o cortados en juliana.
Planificar las compras y las comidas de la semana ayuda tanto como estas recetas. Un procesador facilita el trabajo; la marca propone su multiprocesadora DIGIPROS, con 11 funciones, seis velocidades, jarra licuadora de 2 litros y exprimidor, aunque cualquier procesadora o un buen cuchillo cumplen la misma función.
Lo que se saca sin necesidad
El otro tema es menos visible. Gedyt, centro de referencia en gastroenterología, advierte sobre las restricciones alimentarias sin justificación clínica: eliminar alimentos por cuenta propia puede achicar la variedad de la dieta sin resolver los síntomas digestivos y, en algunos casos, alterar los resultados de los estudios y demorar el diagnóstico.
"Es fundamental conocer la historia clínica de cada paciente, identificar posibles patologías, alergias o intolerancias y, a partir de ahí, diseñar un plan alimentario variado y adaptado a sus necesidades", explicó la licenciada Maia Espejo, nutricionista de Gedyt. Por eso, dos personas con el mismo diagnóstico pueden necesitar planes distintos.
Fibra, agua y controles
Entre los hábitos que ayudan a la salud digestiva, Espejo destaca la fibra (frutas, verduras, legumbres y cereales integrales) y una buena hidratación, que es la que permite que la fibra cumpla su función en el tránsito intestinal. La cantidad de fibra debe ajustarse a cada persona: tanto poca como demasiada pueden causar molestias. Una dieta rica en fibra se asocia, además, con un menor riesgo de cáncer colorrectal.
La alimentación no reemplaza los controles. Gedyt recomienda empezar los chequeos preventivos de colon a partir de los 45 años en personas sin antecedentes familiares; quienes los tienen pueden necesitar empezar antes.
Las dos miradas se cruzan en un punto: aprovechar mejor lo que ya hay en la heladera y consultar a un profesional antes de recortar alimentos. Para seguir en la cocina, en Zirene repasamos cuánto pan comemos los argentinos y qué tendencias aparecen.
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