Menopausia: los síntomas que van más allá de los sofocos y tres mitos que todavía persisten
Problemas para dormir, olvidos, dolores articulares y cambios en la salud sexual también pueden aparecer en esta etapa. Una ginecóloga explica por qué conviene reconocerlos y qué controles hacer.
Los sofocos y la sudoración nocturna son los síntomas más conocidos de la menopausia, pero no los únicos. Durante esta transición también pueden aparecer problemas para dormir, olvidos, dificultades de concentración, dolores musculares y articulares y cambios en la salud sexual.
Con motivo del Día Mundial de la Menopausia, que se conmemora cada 18 de octubre, la doctora Nadia Bergamo, ginecóloga del área de climaterio de DIM Centros de Salud, explicó por qué conviene reconocer estos síntomas y no atribuir todo automáticamente a las hormonas.
Cuándo empieza
La menopausia se confirma después de 12 meses seguidos sin menstruación, siempre que no haya otra causa que lo explique. La edad promedio es alrededor de los 50 años. Los cambios pueden empezar antes, en la perimenopausia, cuando la función de los ovarios fluctúa y disminuye de a poco. Esa transición puede durar varios años y es distinta en cada mujer.
Los síntomas que pasan inadvertidos
Sueño: dificultad para dormirse, despertares frecuentes o descanso poco reparador.
Estado de ánimo: irritabilidad, ansiedad, mayor sensibilidad emocional o síntomas depresivos.
Niebla mental: olvidos o dificultad para concentrarse. No significan necesariamente una enfermedad neurodegenerativa y deben evaluarse según cada caso.
Salud sexual y urinaria: el síndrome genitourinario de la menopausia incluye sequedad vaginal, ardor, dolor durante las relaciones sexuales, molestias urinarias e infecciones urinarias recurrentes.
Músculos y articulaciones: dolor o rigidez.
No todas las mujeres tienen los mismos síntomas ni con la misma intensidad. Por eso una consulta médica ayuda a descartar otras causas.
Tres mitos
"Todas las mujeres aumentan de peso": en la mediana edad puede aumentar la grasa abdominal y perderse masa muscular, pero el peso depende de muchos factores, como la genética, la alimentación, la actividad física y el sueño.
"La menopausia significa perder el deseo sexual": la sequedad vaginal o el dolor pueden afectar el deseo, pero se pueden tratar.
"Los síntomas son normales y hay que soportarlos": que sea una etapa natural no significa atravesarla con resignación. Si las molestias afectan la calidad de vida, merecen atención médica.
Corazón, huesos y metabolismo
La baja de estrógenos se relaciona con cambios en la presión arterial, el colesterol LDL y la distribución de la grasa. También puede acelerar la pérdida de masa ósea, sobre todo en los primeros años después de la menopausia, y aumentar el riesgo de osteoporosis y fracturas. Controlar la presión, el perfil de lípidos y la glucemia permite evaluar el riesgo de cada paciente.
Entre los hábitos que ayudan, la especialista menciona una alimentación variada con frutas, verduras, legumbres, proteínas de buena calidad y fuentes de calcio; actividad física que combine ejercicio aeróbico, fuerza y equilibrio; y horarios regulares de sueño. El aporte de vitamina D debe ajustarse a cada persona.
La recomendación final es consultar cuando los síntomas afectan el bienestar, hablar abiertamente de los cambios y hacer los controles preventivos que indique cada profesional.
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