Cada 19 de junio, los paladares más exigentes del mundo elevan la copa más reconocible de la historia de la coctelería. El Martini, con su inconfundible silueta en V y su transparencia glacial, prescinde de presentaciones, pero exige reverencia. Lejos de ser una reliquia del pasado, este clásico absoluto experimenta un renacimiento vibrante en las barras contemporáneas, reclamando su lugar como el barómetro definitivo de la destreza de cualquier bartender.
