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Pastizales y bosques: la agenda ambiental discute cómo producir sin arrasar

18 Septiembre 2026 · Visitas: 36

Pastizales y bosques: la agenda ambiental discute cómo producir sin arrasar
Los pastizales cubren el 47% del territorio argentino y están entre los ecosistemas más amenazados del país. Foto: Fundación Vida Silvestre Argentina.
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La COP17 de la ONU sobre Desertificación puso a los pastizales en el centro y lanzó una iniciativa de USD 1.200 millones. En Argentina se perdieron más de 3 millones de hectáreas en dos décadas y menos del 4% está protegido. Al mismo tiempo, tres reservas privadas dentro de paisajes forestales muestran que producir y conservar pueden convivir.

Durante mucho tiempo producir y conservar se presentaron como los dos lados opuestos de una misma ecuación. Dos materiales que llegaron esta semana, uno desde la agenda internacional y otro desde el terreno, muestran que la discusión se volvió bastante más interesante que eso.

La ONU puso los pastizales sobre la mesa

La COP17 de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, celebrada en Mongolia, colocó a los pastizales, las sabanas y los sistemas alimentarios en el centro de la agenda global sobre restauración de tierras, desertificación y sequía. Allí se recordó que la degradación de tierras ya afecta hasta el 40% de la superficie terrestre del planeta, con impacto directo sobre la producción de alimentos, la disponibilidad de agua y los medios de vida.

Del encuentro salió la Rangelands Flagship Initiative, que reúne USD 1.200 millones para 45 proyectos de conservación, manejo sostenible y restauración de pastizales. No hubo, en cambio, acuerdo sobre un protocolo global vinculante de resiliencia ante la sequía: esa discusión sigue en la COP18, prevista para 2028.

Los números argentinos

En la Argentina los pastizales cubren el 47% del territorio nacional. Además de biodiversidad, regulan el agua, almacenan carbono y sostienen la producción ganadera. Y están entre los ecosistemas más amenazados del país.

Entre 2000 y 2019 se perdieron más de 3 millones de hectáreas de pastizales naturales, una superficie equivalente a casi toda la provincia de Misiones. Menos del 4% cuenta con alguna figura de protección. En la ecorregión Pampeana el cuadro es más severo: cerca del 80% ya fue transformado y sólo el 2,6% del remanente está protegido.

Sobre ese diagnóstico, Fundación Vida Silvestre Argentina y WWF llevan adelante, con apoyo de la Iniciativa Internacional para el Clima (IKI) del Gobierno de Alemania, un proyecto regional de protección, manejo y restauración de pastizales y sabanas en Argentina, Colombia y Paraguay, junto a WWF Colombia, WWF Paraguay, la UICN, ZALF y agri benchmark.

"El desafío es reconocer que conservar los pastizales no significa dejar de producir", señaló Sebastián Fermani, director de conservación de Fundación Vida Silvestre Argentina. "Se trata de proteger la naturaleza y los beneficios que estos ecosistemas nos brindan, como el agua, el suelo y la biodiversidad, al mismo tiempo que promovemos formas de manejo que permitan sostener la producción en el largo plazo".

El venado de las pampas, una de las especies que depende de los pastizales naturales que el proyecto busca conservar. Foto: Fundación Vida Silvestre Argentina.

La iniciativa coincide con el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores 2026.

Tres reservas donde la conservación tiene presupuesto

La otra punta del tema llega desde los paisajes forestales. Tres reservas privadas certificadas bajo el sistema PEFC Argentina reúnen entre las tres más de 45.000 hectáreas vinculadas a conservación, y cada una resuelve el problema de una manera distinta.

La Reserva San Jorge, gestionada por Arauco Argentina en el departamento de Iguazú y declarada Reserva Forestal Privada en 1999, protege 16.500 hectáreas de selva paranaense. Su valor excede sus límites: integra un bloque de más de 110.000 hectáreas de monte nativo y ocupa una posición que ayuda a conectar el Parque Nacional Iguazú con el Parque Provincial Urugua-í. Entre sus mamíferos registrados aparecen el yaguareté y el tapir. Su clave es conectar.

El Potrero, en Gualeguaychú, Entre Ríos, tiene unas 30.000 hectáreas y destina el 68% de su superficie a conservación, con 18.112 hectáreas declaradas Área Natural Protegida–Reserva de Uso Múltiple por la provincia. Al mismo tiempo mantiene 4.954 hectáreas de aptitud forestal, sobre todo eucaliptos. Entre 2024 y 2025 plantó 20.000 ejemplares nativos dentro de un proyecto para recuperar unas 40 hectáreas degradadas, con vivero propio, control de invasoras y trabajo de rehabilitación de fauna. Su clave es restaurar.

La Reserva Natural Cultural Papel Misionero, del patrimonio natural de Papel Misionero, empresa de Grupo Arcor, protege 10.397 hectáreas de Bosque Atlántico del Alto Paraná desde los años noventa y es uno de los pocos bosques continuos que quedan en esa ecorregión. Fue reconocida como Área Clave para la Biodiversidad y Área Importante para la Conservación de las Aves, y monitorea su fauna con cámaras trampa. Su clave es preservar.

El dato que ordena el conjunto: de las 380.692 hectáreas certificadas bajo Gestión Forestal Sostenible PEFC en la Argentina, el 53% corresponde a producción y el 47% a conservación. Prácticamente una de cada dos hectáreas certificadas cumple una función vinculada a conservar.

"Cuando hablamos de gestión forestal sostenible, no hablamos solamente de cómo se produce madera. Hablamos de cómo se gestiona todo un territorio", explica Florencia Chavat, directora ejecutiva de PEFC Argentina. Nada de esto supone que cualquier plantación genere biodiversidad por sí sola, ni que las tensiones desaparezcan. Supone algo más modesto y más útil: que conservar también cuesta plata, requiere guardaparques, viveros, monitoreo e infraestructura, y que esa cuenta tiene que cerrar para sostenerse en el tiempo.

Fuentes: unccd.int, vidasilvestre.org.ar, cerfoar.org.ar

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