La industria textil opera con menos de la mitad de su capacidad, según FITA
FITA informó una caída interanual de 15,9% en junio y una utilización de capacidad instalada de 46,6%; el sector alerta por empleo, cierres e inversión.
La cadena textil volvió a quedar por debajo de la mitad de su potencial de producción. El último informe mensual de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) ubica la utilización de la capacidad instalada en 46,6% durante junio y registra una caída de 15,9% interanual para la actividad.
Las cifras describen una situación que excede a una temporada o a una colección. Hilandería, tejeduría, tintorería, acabados y confección dependen de una continuidad de pedidos, insumos, maquinaria y mano de obra que se resiente cuando cae el nivel de producción.
Producción por debajo del promedio industrial
Según FITA, la utilización de la capacidad instalada textil estuvo 12,5 puntos porcentuales por debajo del promedio de la industria. En el primer semestre, el sector acumuló una retracción de 24,4% frente al mismo período de 2025. La federación advierte además una disminución de la inversión.
Estos indicadores deben leerse como datos de una entidad sectorial y no como una medición independiente de todo el mercado. Aun así, permiten observar un rasgo central de la coyuntura: la infraestructura existe, pero una porción relevante trabaja por debajo de su escala habitual.
Empleo y establecimientos
Para mayo de 2026, FITA informa 93.952 puestos de trabajo formales en la cadena de textil, confección, cuero y calzado. La comparación mensual implica 1.229 empleos menos y, frente al mismo mes del año anterior, una reducción de 16.244 puestos. La organización señala que el rubro textil concentró el 39% de la pérdida mensual de empleo industrial.
El informe agrega que desde diciembre de 2023 se redujeron en 750 los establecimientos textiles y de confección, un promedio cercano a 30 cierres mensuales. El dato no equivale por sí solo a una radiografía de cada empresa, pero dimensiona un deterioro que afecta capacidad productiva, proveedores y saberes técnicos.
Precios, demanda y competitividad
FITA sostiene que los precios del sector crecieron 11,5% interanual frente a un 33,8% del índice general. La brecha expone una tensión habitual en las cadenas manufactureras: una mejora de precios puede no acompañar costos, y una contención de precios no garantiza por sí misma mayor demanda.
El presidente de la federación, Luis Tendlarz, planteó que la estabilidad macroeconómica todavía no se traduce en recuperación de la actividad y pidió condiciones para recuperar competitividad. La discusión reúne variables que no se resuelven con una sola medida: demanda interna, costos, acceso a financiamiento, comercio exterior e inversión conviven en el mismo diagnóstico.
Por qué importa más allá de la fábrica
La moda argentina depende de una red industrial que rara vez aparece en la vidriera: talleres, proveedores de tela, procesos de teñido, terminaciones y logística. Cuando esa red pierde escala, el impacto puede sentirse después en tiempos de entrega, diversidad de materiales y capacidad para sostener desarrollos locales. La crisis informada por FITA es, por eso, también una noticia de diseño y consumo.
Más información institucional en FITA.
Fuentes: informe económico mensual de FITA y comunicado de la Federación de Industrias Textiles Argentinas.
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