L’Oréal y CONICET celebran el 10º aniversario del premio L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia”

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El programa, lanzado en 2007, tiene como objetivo premiar la excelencia científica y a la vez, promover y estimular la participación de las mujeres en la ciencia. En la ceremonia de entrega estuvieron presentes las ganadoras de los últimos diez años que recibieron este prestigioso reconocimiento a la labor científica.  

El Director General de L’Oréal Argentina, Marcelo Zimet, junto al Ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación, Dr. Lino Barañao, y el Presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas (CONICET), Dr. Alejandro Ceccatto, presidieron la ceremonia de entrega de la 10ma. Edición del Premio Nacional L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia”, en colaboración con el CONICET. El evento tuvo lugar en el Aula Magna de la Academia Nacional de Ciencia, con la presencia de destacadas personalidades del ámbito científico y académico nacional e internacional.

El Premio 2016 fue otorgado a la investigadora Fabiana Gennari, de 47 años, Ingeniera Química de la Universidad Nacional del Comahue, y Doctora en Ingeniería de la Universidad Nacional de la Plata. La científica lidera el proyecto de “Producción y almacenamiento de energía limpia de manera sustentable”, apostando desde el Centro Atómico Bariloche, junto a su equipo, al desarrollo de energías alternativas de la mano de la nanotecnología.
En tanto, María Emilia Villanueva, de 30 años, Farmacéutica de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) y Doctora de la Universidad de Buenos Aires en Farmacia y Bioquímica, recibió la Beca 2016 por su trabajo dentro del proyecto “Cicatrizar las heridas”, que consiste en el desarrollo de apósitos antibacterianos inteligentes.
“Este programa nos enorgullece porque fomenta el empoderamiento de la mujer y la igualdad de género que es un tema relevante en la Argentina. Y en este sentido, la ciencia no es una excepción: sólo el 30 por ciento de los puestos son ocupados por mujeres a pesar del talento de nuestras científicas”, aseguró Zimet.
Por segundo año consecutivo, se reconoció la trayectoria de una investigadora de hasta 49 años de edad inclusive, además de la premiación a la formación y el desarrollo de una joven becaria postdoctoral de hasta 33 años de edad inclusive.

Durante la 10º edición, los proyectos de ambas galardonadas estuvieron enmarcados en las Ciencias de la Materia, específicamente en una o varias esferas de alguna de las siguientes áreas/disciplinas: Ciencias Exactas y Naturales -Ciencias Químicas, Física, Astronomía, Matemática, Computación, y Ciencias de la Tierra, del Agua y de la Atmósfera-; Ciencias Agrarias, de la Ingeniería y de Materiales -Ciencias Agrarias, Hábitat, Informática, Ingeniería Civil, Eléctrica, Mecánica e Ingeniería Relacionadas, y Ingeniería de Procesos Industriales y Biotecnología-.

Este concurso premia la excelencia científica, promoviendo y estimulando la participación de las mujeres en el ámbito científico, otorgándole una ayuda económica de 250 mil pesos a una investigadora argentina para que continúe con el desarrollo de su proyecto dentro del país. Asimismo, se entregará un premio de 150 mil pesos para una becaria en etapa de formación postdoctoral.

El Premio Nacional reconoció durante sus 10 años de existencia a 25 científicas argentinas; otorgó 10 premios, 15 becas y menciones, en los que estuvieron 8 provincias 12 ciudades representadas de todo el país, y 18 instituciones de alto nivel involucradas.

El mismo se encuadra dentro del Premio L’Oréal- UNESCO “For Women in Science”, un programa sin precedentes en el mundo, cuyos objetivos son: Reconocer a mujeres científicas sobresalientes y destacar el nivel de sus logros; ayudar a jóvenes científicas con un futuro promisorio en el desarrollo de sus carreras a través de becas que les permitan continuar con sus proyectos de investigación en instituciones líderes; alentar a las más jóvenes a adoptar la ciencia como carrera, entre otros.
En 18 años de vida del programa, han recibido apoyo a su tarea más de 2250 científicas representando a 110 países del mundo. Las galardonadas argentinas con el Premio Internacional son: Mariana Weissmann (2003); Belén Elgoyhen (2008), Cecilia Bouzat (2014) y Andrea Gamarnik (2016).
Los trabajos presentados fueron evaluados por un comité de reconocidos especialistas en esta materia, y un Jurado de Notables, integrado por representantes del CONICET y autoridades de L’Oréal Argentina, eligió a las dos mujeres distinguidas.

Cabe destacar, las científicas que han sido reconocidas con este prestigioso premio durante los 10 años: Cecilia Bouzat (Premio 2007); Liliana Forzani (Premio 2008); Karen Hallberg (Mención 2008); Patricia Tissera (Mención 2008); Andrea Gamarnik (Premio 2009); Jorgelina Ottado (Mención 2009); María Drincovich (Mención 2009); Patricia Trissera ( Premio 2010); Adriana Serquis (Mención 2010); Miriam Castro ( Mención 2010); María Ceriani (Premio 2011); Anabella Srebrow (Mención 2011); María Farías (Mención 2011); Patricia Alvarado ( Premio 2012); Mónica Quiroga ( Mención 2012); María Drincovich ( Premio 2013); Vanesa Gottifredi ( Mención 2013); Mariana Maccioni (Mención 2013); Adriana Serquis ( Premio 2014); Silvia Cere (Mención 2014); María Ferreira ( Mención 2014), Amy Austin (Premio 2015) y Julia Etulain (Beca 2015).

FOTO FABIANA GENNARI CON MARCELO ZIMET

Premio L’Oréal – UNESCO “Por las mujeres en la ciencia”.
Fabiana Gennari: producción y almacenamiento de energía limpia de manera sustentable
La investigadora del CONICET y su equipo apuestan al desarrollo de energías alternativas con ayuda de la nanotecnología.


En el mundo en general y en Argentina en particular, el consumo de energía está asociado a la utilización de combustibles de origen fósil. Esto implica la dependencia de un recurso no renovable que además es nocivo para el medio ambiente dado que conlleva la liberación de gases de efecto invernadero, considerados una de las principales causas del calentamiento global y el cambio climático. Es debido a esta situación que en la XXI Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático celebrada en París en junio de 2015, 55 países, entre lo que se encuentra Argentina, acordaron disminuir este tipo de emisiones.
Comprometido con este objetivo, el equipo dirigido por la ganadora de la edición 2016 del premio L’Oréal- UNESCO ‘Por las mujeres en la ciencia’, Fabiana Gennari, investigadora principal del CONICET en el Centro Atómico Bariloche (CAB, CNEA), diseñó un proyecto para la generación y almacenamiento de energía limpia que no incluye en ninguno de sus pasos la liberación de gases contaminantes a la atmósfera ni el desperdicio de recursos valiosos.
El desafío que se plantearon no se concentró solamente en la obtención del hidrógeno como fuente limpia para generar energía, sino también en que para conseguirlo tampoco fuera necesario acudir en pasos previos a bienes no renovables o contaminantes. “Hoy en día el hidrógeno se utiliza en diferentes procesos industriales, pero el problema es que para producirlo –dado que no se lo puede encontrar directamente en la naturaleza- se recurre a combustibles de origen fósil, por lo que actualmente su uso no puede considerarse limpio”, afirma Gennari.
Frente a esta problemática las tareas que se planteó el equipo de Gennari –integrado mayoritariamente por investigadores y becarios del CONICET- consisten, en primer lugar, en  mejorar los procesos de producción de hidrógeno a partir de fuentes energéticas renovables y limpias aunque intermitentes –como el sol y el viento- y, en segundo lugar, en encontrar formas eficientes y seguras de almacenarlo hasta el momento de la demanda.
“Desarrollamos catalizadores nanoestructurados que permiten obtener hidrógeno a partir de una mezcla de etanol –obtenido a su vez de la fermentación de la residuos orgánicos- y agua. Pero como esta conversión también requiere del uso de energía, apuntamos a utilizar fuentes limpias con las que podemos contar sólo por momentos, como la solar y la eólica, y capturar el hidrógeno en esponjas también nanoestruradas que diseñamos especialmente con este fin para poder liberarlo cuando lo dispongamos y de manera constante”, explica la investigadora.
Un problema que se presenta en este proceso es que el catalizador que convierte la mezcla de agua y etanol en hidrógeno también genera dióxido de carbono (CO2), un gas de efecto invernadero que, en caso de ser liberado a la atmósfera, generaría contaminación.
“Frente a este problema desarrollamos también materiales cerámicos nanométricos que permiten capturar el CO2 en el sitio de generación para después, en vez de desperdiciarlo, utilizarlo para producir bienes de valor. Los mismos catalizadores que usamos para producir el hidrógeno nos permiten también transformar el CO2 en algo que resulte útil, como por ejemplo precursores químicos que demanda la industria”, explica la investigadora.
“Estoy muy contenta por el premio pero no lo tomo como algo personal porque somos un grupo de once profesionales que venimos trabajando en esto desde hace mucho tiempo, conscientes que para un crecimiento sustentable y una mejor calidad de vida es necesario producir energía libre de gases contaminantes”, agrega.

FOTOS GANADORAS EDICIÓN 2016 CON BARAÑAO


Premio L’Oréal “Por la mujer en la ciencia”. Becaria
María Emilia Villanueva: Cicatrizar las heridas
La becaria del CONICET participa de un proyecto para desarrollar apósitos antibacterianos inteligentes.

María Emilia Villanueva, becaria posdoctoral del CONICET y reciente ganadora del Premio L’Oréal-UNESCO en la categoría respectiva, integra un equipo de investigación en el Instituto de Química y Metabolismo del Fármaco (IQUIMEFA, CONICET) que desarrolla un apósito inteligente –en base a hidrogeles de queratina- que al detectar contaminación bacteriana en la herida libera un agente biocida (nanopartículas de óxido de zinc) con el propósito de evitar las infecciones.

 “Al haber mayor presencia de microbios se genera en la herida un pH básico – es decir, mayor a 7- que hace que el hidrogel se hinche, se ensanchen sus poros y se liberen las nanopartículas de oxido de zinc alojadas en sus interior para liquidar las bacterias contaminantes. Cuando la herida se encuentra limpia su pH es acido –menor a 7- por lo que el hidrogel se desinflama, sus poros se estrechan y limitan el paso de las nanopartículas”, explica Vilanueva.

Los investigadores se plantearon la necesidad de que el producto a desarrollar fuera además sencillo de manipular, estuviera compuesto por materiales biocompatibles y biodegradables y que su producción no implicara altos costos y sustentable. En este sentido, obtuvieron la queratina a partir de un tratamiento económico de cuerno de vaca (un residuo biodegradable de la industria ganadera) realizado en el laboratorio y sintetizaron las nanopartículas de óxido de zinc en un medio acuoso, lo que garantiza un bajo nivel toxicidad.

“Por otro lado, las nanopartículas de óxido de zinc (no mayores a 100 milímetros) son menos tóxicas para el ser humano que los iones de plata -el agente bactericida más frecuentemente utilizado en este tipo de productos- lo que permite cargar la matriz con mayores concentraciones de material antibacteriano. Esto se suma a la ventaja de que al tratarse de materiales inteligentes no se expone al paciente al agente bactericida si no hay necesidad. Por otra parte, el proceso para obtener las nanopartículas de óxido de zinc resulta más económico”, asegura Villanueva.

La mayor ventaja que ofrecen los apósitos en base a hidrogeles es mantener la herida en un ambiente humedo y facilitar una cicatrización eficaz y menos dolorosa. Además, en este caso, el zinc –amén de sus propiedades bactericidas- tiene la posibilidad de favorecer la migración de queratinocitos -células predominantes en la epidermis- a la herida y favorece su sanación.

“Estos materiales también son una alternativa a la utilización de antibióticos locales que a menudo generan resistencias y sensibilizan la piel”, agrega la becaria.

En lo que hace a su proceso de manufacturación, Villanueva destaca que, al no ser necesario el uso de tecnologías avanzadas ni de equipos importados, es esperable que al momento de comercializarlos su producción pueda realizarse enteramente en la Argentina. “Esperamos que este desarrollo pueda ser tomado por alguna empresa de productos médicos para colocarlo en el mercado y que así pueda llegar a la vida cotidiana de la gente”, concluye

Fundación L’Oréal
La Fundación L’Oréal está comprometida con dos causas principales, las mujeres en la ciencia y la belleza por un futuro mejor. Basada en los valores de la excelencia, la generosidad y la creatividad, la ciencia ocupa un lugar central en los compromisos de la Fundación, y muy especialmente en el apoyo a las investigadoras a través de su programa para las mujeres en las ciencias, una iniciativa a nivel mundial en colaboración con la UNESCO. La Fundación puso en marcha varios programas que tienen como base la visión de la belleza como un camino hacia una sociedad más justa, ayudando a los más desfavorecidos económicamente y los que padecen enfermedades físicas y mentales para recuperar su sentido de autoestima a través del cuidado de la belleza y las formaciones en las profesiones para el cuidado de esta.

www.unesco.org
www.conicet.gov.ar

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